Las redes sociales se han convertido en una de las herramientas y espacios de mayor importancia para el intercambio de ideas. Durante los últimos años la política ha sido uno de los terrenos que más cambios ha experimentado desde la aparición de las redes sociales como Facebook o Twitter.

Antes de que las redes sociales existieran, para contactar a un político solíamos acudir al recinto legislativo y concertar alguna cita con algún de sus colaboradores o investigar algún correo electrónico y enviarle un e-mail. El mail o la cita personal daban la posibilidad de evitar preguntas o citas incómodas, ya que la correspondencia es bidireccional y los mensajes de e-mail tienen carácter privado.

Las redes sociales han tenido un gran impacto porque permiten una comunicación directa con los personajes públicos.

Enviar un tweet de forma pública pone al político en un dilema, al responder o evadir la pregunta, lo cual no suele ser una buena opción ya que no aporta credibilidad a la persona ni a su trabajo.

El poder de las redes sociales y de internet como canal de comunicación, ha establecido un cambio radical en la forma en la que los partidos políticos comunican sus mensajes e interactúan con sus seguidores. No tener un buen perfil en Facebook o en twitter podría hacer que el mensaje político no tuviese ningún impacto.

En las elecciones de los últimos años cada vez más políticos y, por ende, los partidos, se han tenido que adentrar al mundo de las redes sociales, algunos no con mucha experiencia han sabido sacar provecho y aumentar los índices de aceptación entre el electorado, otros han sido el blanco perfecto para críticas y burlas.

Las redes sociales siguen transformando la manera de hacer política y la forma de conectar con las personas. Para los ciudadanos, las redes sociales son un arma de presión, un lugar donde unirse en torno a una causa y hacerla crecer.

Para los políticos es un nuevo canal de comunicación para escuchar y conversar con la ciudadanía y poder compartir su visión acerca de la política y las decisiones que giran en torno a ella.

Derivado de lo anterior las organizaciones políticas y sus miembros no deben perder de vista que Facebook o twitter no es el futuro, sino el presente; dejar de capacitarse, aprender y manejar estas herramientas sería no aprovechar un canal de comunicación “gratis”, directo, libre y en ocasiones universal.

Para los que estamos en política y los que no, hay que tener en cuenta que aunque las redes sociales han demostrado ser muy eficaces, aún falta por explotar este campo. Ciertamente ya no se tratará sólo de los medios tradicionales de comunicación, sino que ahora la manera en la que interactúa la política tendrá más que ver con integración profunda de las redes sociales y la manera en la que se construye ciudadanía.

Para los estrategas o responsables de los nuevos medios de comunicación en política, viene una gran responsabilidad: atender al valor agregado que tienen las redes sociales y la manera en la que se conectan con la política, es decir, la participación y la oportunidad de discusión que ofrecen estos nuevos medios.

Internet agiliza y transparenta el proceso de comunicación gracias a la digitalización y a la globalización, hoy ningún político puede desconocer estas herramientas pero, sobre todo, entender que aunque no todos tuiteamos igual, aún así podemos ayudarnos a tener una mejor sociedad, más incluyente, más democrática y participativa.

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